Si te encuentras en un tratamiento de Reproducción asistida, es importante que aprendas a gestionar las diferentes emociones (rabia, angustia, apatía, miedo, desilusión, etc.) que pueden aparecer fruto de la incertidumbre acerca del resultado del tratamiento, o bien fruto de anteriores “fracasos”. El deseo de formar una familia puede ser enorme, y la idea de no poder tener niños puede hacer que sientas que has fallado – o fallado a tu pareja – y que no eres incluso suficientemente bueno como hombre o como mujer. 

Te será de gran ayuda las siguientes 5 pautas:

1. Decide cuánto estás dispuesto a pagar:

El precio de una fecundación in vitro (FIV) u otro tipo de tratamiento similar suele ser muy costoso, por eso es lógico que te sientas ansioso y preocupado por el costo económico, especialmente porque las mujeres necesitan en general pasar por varios ciclos antes de quedar embarazadas.

Para combatir la ansiedad causada por los altos costos del tratamiento, siéntate con tu pareja y preparen un plan financiero. Comiencen con el seguro médico por ejemplo: analicen qué cubre exactamente y qué no cubre. O cómo son los requisitos y trámites para hacerlo a través de la Seguridad Social. Decidan quién de vosotros llevará el control de la documentación o negociará la cobertura con la mutua.

Luego analicen todos vuestros recursos (ahorros, posibilidad de cubrir horas extras o adquirir nuevos trabajos, etc) y determinen cuánto pueden gastar. Asimismo discutan hasta dónde estáis dispuestos a endeudarse con el banco o algún familiar con tal de conseguir vuestro objetivo final, porque nada, especialmente en lo referente a problemas de fertilidad, es 100% seguro y previsible. 

 

2. Busca el apoyo de profesionales y otras parejas con problemas de fertilidad:

Busca el apoyo de profesionales y psicoterapeutas en problemas de fertilidad. La sociedad no suele reconocer el dolor que causa la infertilidad, motivo por el cual las personas que no pueden tener hijos tienden a ocultar su sufrimiento, lo que sólo sirve para aumentar los sentimientos de vergüenza y aislamiento.

Vincularte con otra gente que esté pasando por lo mismo que tú puede ayudarte a que te des cuenta de que los problemas de fertilidad abundan y que tu decepción es comprensible y común en los tiempos que corren. España es el país de Europa donde se realizan más fecundaciones in vitro, aún cuando muchas parejas proceden de otros países. Se calcula que hay más de 48 millones de parejas infértiles en todo el mundo, bien porque un problema genético les impide tener hijos o porque la edad a la que se quiere concebir por primera vez se ha retrasado en España.

3. Di simplemente no a las actividades que giran en torno a bebés:

Cuando ciertas reuniones o fiestas te resulten demasiado dolorosas, por ejemplo, si te invitan a un “baby shower” o a un primer aniversario, quizás debas considerar la opción de no asistir o, por lo menos, permitirte llorar tanto como te haga falta después del evento. Protégete a tí mismo mientras hagas el tratamiento de Reproducción Asistida, sobre todo teniendo en cuenta la gran susceptibilidad que suelen tener muchas mujeres por causa de la alteración hormonal que el tratamiento conlleva.

Para evitar herir susceptibilidades, siempre puedes enviar un bonito y especial regalo, o festejar el embarazo o cumpleaños de forma diferida e íntima con los padres del bebé y tu pareja. La creatividad siempre es tu mejor compañera en estos casos.

4. Intenta un equilibrio entre el optimismo y el realismo:

Es necesario que seas optimista para poder hacer un tratamiento, ya que si no, raramente funcione, pero si te haces demasiadas ilusiones y si tus esperanzas no son realistas, puedes sufrir una enorme decepción. Si te mantienes al día respecto a la tecnología y a tu diagnóstico, podrás estar bien informado acerca de cuáles son las posibilidades de éxito con cada tratamiento y cuándo es un buen momento para cambiar de tratamiento o de centro de reproducción asistida.

La cantidad de tecnologías médicas disponibles hoy en día hace que muchas parejas sigan intentando concebir mes tras mes, y año tras año. Pero alrededor de un tercio de las parejas tratadas por problemas de fertilidad no logran tener un hijo biológico, y por lo general deben aceptar esa realidad para poder seguir adelante con sus vidas. Ser realista puede ayudarte a tomar decisiones a medida que atraviesas el campo minado de emociones que crea el tratamiento.

5. Cuídate buscando nuevos intereses:

Hacer un tratamiento de fertilidad puede parecerse a un trabajo de jornada completa, o al menos de media jornada. Por eso es importante que continúes disfrutando de algunas de las actividades o pasatiempos que te gustan y que en algunos casos has llegado a suspender por falta de tiempo o temor a perder un posible embrión.

Cuanto más aprendas a cuidarte y cultivar tu autoestima, quitando el foco de la posible obsesión de quedar embarazada, más posibilidades tendrás de concebir un niño. Abundan en todo el mundo las historias de parejas que concibieron cuando dejaron de buscar quedar embarazadas o decidieron finalmente adoptar un niño.

Puedes salir a dar paseos al aire libre, escuchar tu música favorita, apuntarte a una clase de baile o mimarte con un masaje. Busca cualquier cosa que te ayude a no estar tan pendiente del tratamiento de fertilidad y los resultados.

Y recuerda que la risa, las caricias y los besos son unas de las mejores curas para subir tu ánimo y en consecuencia mejorar tu amor propio y tu relación de pareja. Ambos aspectos muy necesario en estos tiempos en que hacer el amor se pudo haber convertido en un acto mecánico o sin demasiada alma o “presencia”.

Esperando que te haya sido útil, si quieres que te acompañe para atravesar este momento de dificultad personal o con tu pareja, clica en Terapia en Fertilidad y Reproducción

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