Los seres humanos estamos diseñados para vivir en manada, porque juntos sentimos que somos más fuertes. Pero puede suceder que elijas la soledad como la mejor manera de estar confortable y evitar el “peligro”, pensando que el abismo que construyes entre tú y el mundo te salva de tener que confrontar con tus demonios internos o decepciones amorosas, cosa entendible pero no gratificante del todo.

Otras veces, pretendes mayor cercanía afectiva e intimidad, pero sientes cierto cansancio y desilusión después de tantos esfuerzos sin resultados prósperos o duraderos. En ambos casos, tienes que saber que hay muchísimas personas en las mismas condiciones que tú: anhelando encuentros verdaderos y serios, encuentros de corazón. “El primer paso es abrirte a ello, creer de verdad que el amor puede llegar a tu vida”.

Los milagros del amor solo suceden en las novelas y en las películas románticas. Por ello la importancia de asumir tu responsabilidad sobre el propio bienestar y felicidad. Tienes que ponerte manos a la obra y propiciar los cambios internos y externos que solo llegan cuando te propones transformar aquello que no te gusta o te hace daño.

No es necesario que malgastes tu vida y tus sentimientos en relaciones tóxicas o en personas que no merecen la pena. Para ser feliz y poder estar bien, tienes que quererte y cuidarte, priorizar tu salud emocional antes que cualquier otra cosa. Uno de los actos de amor más grandes hacia tí mismo es terminar las relaciones que no te hacen bien, por ejemplo, aquellas en las que no eres correspondido, o al menos no como te gustaría. Esto duele, duele mucho y mina tu autoestima. El autoengaño forma parte del boicot que te puedes hacer a tí mismo y que se pone en evidencia cuando, por ejemplo, te enamoras siempre de hombres o mujeres que nunca se van a enamorar de tí, de personas que no te convienen, o sigues manteniendo relaciones que no van a ningún lado y que por el contrario te quitan energía y vuelven a activar aquella vocecita que dice “te das cuenta que no eres suficiente en esto y aquello”, “no sirvo para relaciones de pareja”, “el amor no es para mí o es muy complicado”, etc.

Por eso es tan importante trabajar en mejorar tu relación contigo mismo/a, ya que batallar en dos frentes (el primero en el que te haces daño, y el segundo en el que te lo hace la otra persona) es demasiado duro. Cuanto más te quieres, menos te torturas y menos te castigas recreando siempre las mismas situaciones tóxicas o dolorosas.

Tomando las riendas de tu propio destino afectivo y de lo que haces cuando conoces un/a potencial candidato/a, encontrarás personas con las que poder construir un proyecto en pareja saludable, estable y reconfortante.

A través de este coaching terapéutico descubrirás lo que esperas realmente de una pareja y de la vida en común, accediendo a tus propias creencias inculcadas (pero a veces ocultas), condicionamientos familiares, ideales y necesidades. Comenzarás a liberar aquellos obstáculos que tú mismo/a te has construido como la mejor forma – pero quizás no las más actualizada y beneficiosa – de cuidarte, y que te impiden encontrar tu compañero/a de vida. Te sentirás una persona valiosa y merecedora de amor, respeto y plenitud. Analizaremos juntos aquello que has hecho hasta el momento en el ámbito afectivo y que te ha servido (o no) para conseguir tus objetivos, sacando a relucir aquel potencial escondido en tí mismo y en cómo te muestras a los demás.

Metodología: 

Las primeras sesiones sirven para conocer tu historia personal y afectiva, el motivo de consulta y definir el objetivo con este proceso personal. En las siguientes sesiones, tras esta primera exploración, se inicia el tratamiento en sí. Éste se basa siempre en los objetivos consensuados contigo, por lo que la duración es variable en función de los objetivos a trabajar y la implicación tuya, pero suele rondar entre las 10 y las 20 sesiones.

Precio: 50€

Duración: 55 minutos.

Formato de las sesiones: presencial, videoconferencia o por teléfono.

¿TE ATREVES A INTENTARLO?