En la mayoría de los casos, la compañía, la colaboración y la cooperación de una pareja suaviza nuestra vida cotidiana, y en muchos casos, hasta la llena de sentido. Sin embargo puede que este no sea tu sentimiento actual, y desde el covid-19, te estés cargando aún más de resentimiento, dolor, soledad y distancia emocional respecto a tu pareja. Y con esta situación de cierto aislamiento y encierro puede que se radicalice el sentimiento profundo de desconexión, rechazo, rabia, desilusión o tristeza. Hasta el punto de preguntarte para ti mismo/a: ¿Es este el tipo de relación y vida que deseo para mí?

Puede que estés sintiendo mucho dolor emocional – e incluso pareciera que por momentos es físico por sentir una inmensa presión en la garganta, el pecho, falta de energía o ansiedad. Puede que incluso en algunos momentos lo sientas insoportable, ya que te dices que nunca saldrán de esta crisis de pareja que probablemente llevan tiempo arrastrando, solo que está situación extrema y nueva, la ha potenciado. Quizás estés viviendo problemas laborales o financieros por la coyuntura actual, problemas para compatibilizar la crianza de 1, 2 y hasta 3 niños/as con el tele-trabajo de los dos – sumado a los deberes escolares y limitaciones tecnológicas de todo tipo – o quizás no dispongas de suficiente tiempo o m2 en tu hogar para encontrar tu propio espacio personal o laboral que necesitas. La lista seguiría mucho más ya que cada persona experimenta su propia readaptación, y ésta varía para mejor o para peor conforme avanza el tiempo, según sus capacidades personales de adaptación, autoestima, compasión, tolerancia y desarrollo personal.

Y lo bueno de este malestar y situación – donde no puedes seguir escapando, tapando o evadiendo tu realidad por ser tan extrema – es que te coloca frente a la posibilidad de aprender y desarrollar nuevas formas de comunicarte con tu pareja, de aprender a escucharte a tí mismo/a emocional e intuitivamente, respetar tus propias necesidades y aprender a pedir lo que necesitas. 

Vivir el sufrimiento que puedas estar sintiendo con tu pareja, puede ser el trampolín que te permita aprender a expresarte más asertivamente – para que tu pareja te escuche de verdad y desde el corazón, sin cerrarse – y os permita elaborar y solventar los problemas de forma conjunta. Esto sin duda te llevará a una mayor intimidad y profundidad en la relación. Es ahora cuando no puedes seguir tapando. Aunque te parezca imposible de atravesar tienes que saber que siempre puedes elegir la manera de cómo vivirlo, ya que todos somos potencialmente resilientes. Puedes ante este dolor emocional posicionarte como un protagonista activo, poseedor de recursos y potencialidades para cambiar tu realidad emocional, espiritual y autoestima; o quedarte simplemente como una víctima pasiva ante tu pareja y la relación establecida.

6 fuentes para nutrirte de amor y apoyo personal:

  • Tu propio autoestima: trátate con bondad, respeto y compasión para sentirte bien contigo mismo/a. Has por ti aquello que harías por un ser querido. Intenta cuidar mejor de tu cuerpo haciendo suficiente ejercicio, alimentándote y durmiendo bien. No dejes que tu pareja ni nadie te maltrate o traspase tus límites.
  • Tu trabajo y vocación: si sientes que tu trabajo no te llena o motiva, intenta hacer los cambios posibles para sentir que aquello que realizas contribuye de algún modo al bienestar de los demás. Siente que aportas tu granito de arena más allá de las cuatro paredes de tu hogar para no depender de tu pareja. Ni esperes que él o ella te necesite y llene aquello que debería venir del entorno profesional. 
  • El descanso, la diversión y las aficiones: quizás no te estés ofreciendo el tiempo para cultivar y recrear aquellas cosas que te hacen sentir dichoso/a. Esto, además, te reportará relajación y renovación, lo que te brindará también más energía para compartir con tu pareja y tus hijos. Quizás te encuentres inconsciente o injustamente esperando que tu pareja te entretenga o alegre la vida. Y cuando la vida se vuelve aún más monótona o aburrida, o cargada de incertidumbres de todo tipo – como puede ser la situación actual – le echas la culpa a tu pareja en lugar de intentar divertirte por tu lado y desconectar de tus responsabilidades y preocupaciones. 
  • Programa y agenda momentos íntimos con tu pareja: crea espacios dentro de la rutina diaria – y más si los dos tele-trabajan desde casa – para estar los dos a solas y compartir espacios de comunicación e intimidad. Quizás esperes ingenuamente que los momentos para hablar con tu pareja de forma relajada, compasiva y honesta lleguen por arte de magia, al igual que los momentos ocasionales o regulares de encuentros amorosos. Pero esto rara vez sucede, y menos después de años de convivencia o hijos pequeños de por medio.
  • Tus amistades y miembros de la familia: es bueno que seáis buenos amigos con tu pareja, pero también debes frecuentar y compartir a menudo con aquellas personas que conoces desde hace tiempo o de toda la vida, y que te reportan otra mirada de la vida en general y de aquello que estás sintiendo en estos momentos. Es tan importante tener todas estas personas cerca tuyo, así como sentir que te preocupas por ellas y haces el esfuerzo de conservarlas (lo mismo a la inversa por supuesto). Las amistades ayudan a estimular la hormona oxitocina, tan importante para contrarrestar el estrés que puedas estar experimentando por la situación que vivimos y por la vida moderna en general. Quizás para ti sea suficiente con pocas amistades o miembros de la familia, pero no esperes que sea tu pareja quien llene todas tus necesidades afectivas y relacionales. De hecho, cuando te separas de tu pareja y creas el tiempo para hablar y compartir con otros/as, permites volver a encender la chispa de la atracción en tu relación de pareja. Recobras la oportunidad de sentir el placer del reencuentro con él o ella al volver a casa. Por no hablar del hecho que aceptar a tus padres y familiares como son y con lo que te ofrecen, te permite aceptarte mejor a ti mismo/a y a tu pareja.
  • La terapia y orientación psicológica: cuando arrastras problemas no resueltos de tu infancia, es muy importante ocuparte de ellos dejando al margen a tu pareja. Si tus padres no te apoyaron en la niñez o sientes algún otro asunto pendiente, no esperes que sea el o ella quien ocupe este rol en tu vida de adulto/a. La terapia puede ser la mejor forma de revisar, sanar y completar aquella necesidad que te faltó en la infancia. También puede aportarte estabilidad en tu vida en general o en tu relación de pareja – sea en sesiones individuales o en pareja – al permitirte verte a ti mismo/a y a vuestros conflictos con más objetividad y distanciamiento, encontrando nuevas y mejores soluciones a vuestros problemas o crisis de pareja.  

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